Inteligencia emocional

¿Sabes qué es la inteligencia sexual?

Es nuestra capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras necesidades afectivas y sexuales.

Cabe decir que la inteligencia sexual va ligada a la inteligencia emocional.

Aunque las relaciones sexuales sean esporádicas y/o con desconocidos siempre hay emociones de por medio.

Síntomas de poca inteligencia sexual

  • ¿Alguna vez has deseado llevar a cabo alguna práctica sexual y no lo has hecho por miedo al qué dirán? Es una de las características principales: prohibirte disfrutar de tu cuerpo y tu placer.  La falta de educación sexual y la moral social, muchas veces nos cohiben a la hora de disfrutar plenamente de nuestros cuerpos.
  • No disfrutar del sexo sería otra señal clara. El sexo debe ser disfrutado. Si no lo disfrutas es que no es para ti. ¿Te has dado la oportunidad de explorar tu sexualidad y descubrir qué es lo que te gusta en realidad? Si no lo has hecho pregúntate cuál es el motivo. Las falsas creencias sobre cómo deberíamos disfrutar la sexualidad nos ponen barreras que nos impiden conocer parte de nuestra personalidad: la propia sexualidad.
  • La incapacidad para poder hablar sobre sexualidad con la pareja es otro síntoma. Si queremos a nuestra pareja y queremos disfrutar con ella, ¿por qué no podemos decirle qué nos gusta? ¿Qué nos impide contarle nuestras fantasías? Todos tenemos fantasías, algunos las tienen más elaboradas y otros más fantasiosas. Quizás estamos perdiendo la oportunidad de llevar a cabo nuestras fantasías sin saberlo.
Inteligencia Sexual

¿Qué debemos trabajar para mejorar la inteligencia sexual?

Existen 3 pilares básicos para aumentar la inteligencia sexual. Vamos a verlos:

  1. Educación sexual.

    ¿Cómo se puede disfrutar de un cuerpo del cual no sabemos nada? Pues mal. La educación sexual nos aporta información no solo sobre nuestros cuerpos, también sobre afectividad, libertad sexual y cómo identificar ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual)  e ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), entre otras cosas. Nadie nace aprendido y nunca es tarde para ponerse a ello.

  2. Conocimiento del cuerpo.

    Aunque podríamos decir que las respuestas fisiológicas son “estándar” cada cuerpo es un mundo. Dedícate a ti, a conocerte, averigua como reacciona tu cuerpo ante diferentes estímulos. Conoce todas tus posibilidades de orgasmo, que caricias te gustan, tus puntos “sexys”. Si te conoces, podrás ayudar a otros a conocerte… tú ya me entiendes.

  3. Conexión sexual.

    Cuando conoces y aprecias la sexualidad llega el siguiente paso. Ser capaces de dejar el egoísmo y la competitividad fuera de los espacios eróticos en pareja. No se trata de quién lo hace mejor o conoce las mejores técnicas. Se trata de saber hablar con tu pareja sobre tus gustos y los suyos, sin prejuicios. No servirá de nada una super técnica si a tu pareja no le gusta. O que tú tengas muchos orgasmos pero tu pareja ninguno. Saber dar y recibir.

¿Qué conseguirás mejorando tu inteligencia sexual?

  • Eliminarás prejuicios y tabúes de tu vida sexual.
  • Dejarás atrás las falsas creencias y las erróneas.
  • Disfrutarás sin culpabilidad y complejos de todo lo bueno que tu cuerpo puede ofrecerte.
  • Asumirás y comprenderás esa parte de tu personalidad que es la sexualidad.
  • Conocerás y entenderás tu cuerpo y sexo.
  • Conocerás y sabrás expresar tus deseos, sentimientos y necesidades sexo-afectivas.
  • Tus encuentros sexuales serán satisfactorios porque te preocuparás de tu placer y el placer de tu pareja.
  • Podrás hablar abiertamente sobre tu sexualidad y otros podrán expresarse contigo. Sin prejuicios ni juicios.

La sexualidad forma parte de tu identidad como persona, es parte de tu personalidad. Vívela, disfrútala, no te juzgues y busca lo que te hace sentir bien.

Nunca es tarde para aprender a gozar de uno mismo.