Masaje prostático

Es curioso porque lo que os voy a explicar hoy empezó como un procedimiento médico. El masaje prostático se utilizaba como tratamiento para las personas con hiperplasia prostática, inflamación de la próstata. Era y es una de las mejores técnicas para minimizar los riesgos de cáncer de próstata en pacientes con esta dolencia.

Algunos hombres no se sorprenderán con esta afirmación y a otros les entrara la curiosidad y es que,con el tiempo, se volvió una practica sexual muy placentera ya que la próstata proporciona orgasmos más intensos que el pene.

La próstata es un centro de placer masculino al que todos deberíais acudir al menos para probarlo. No conozco a ningún hombre que reniegue de su puerta trasera una vez ha sido atravesada.

La frasecita de “solo el hombre penetra a menos que sea gay” a llevado a una falsa creencia muy extendida. Penetrar tu ano o dejar que lo penetren no te hace homosexual, solo el echo de que te gusten los hombres de forma sexual o afectiva y no las mujeres. Ya sabéis que si os gustan ambos podéis autoafirmaros como bisexuales.

Perder el miedo

El miedo o la vergüenza es el motivo principal para no querer experimentar con el ano masculino. Como he dicho antes existe una falsa creencia muy arraigada que equipara la penetración anal con la homosexualidad.

Lo primero es ser conscientes de hacia quien os sentís atraídos, una practica sexual no va a cambiar eso.

Así que lo primero de todo es no forzar la situación. Si te apetece, pero cuando llega el momento se te comen los nervios no lo hagas, ya llegara el día en el que te lances a la piscina, tienes toda la vida para experimentar y por esperar un día más no pasa nada.

Si vas a empezar no introduzcas el dedo directamente, tomate tu tiempo. Es una zona muy sensible y puede ir estimulándola de muchas formas, eso también te ayudara a querer y pedir más.

Empezamos con el masaje prostático

Empieza por acariciar la zona con un dedo de forma suave: los alrededores del ano, el periné, los testículos, el pene y el ano en sí.

Cuando notes y veas que la zona se va relajando podéis pasar a una estimulación más directa del ano ejerciendo más presión con el dedo o haciendo rimming (beso negro), aquí entraran en juego vuestros gustos.

Seguid el tiempo que necesitéis y cuando este preparado el que recibe introduce tu dedo poco a poco y bien lubricado. La lubricación de la zona es una de las claves para poder experimentarlo. ¡El ano no lubrica solo!

Introduce el dedo y, si es la primera vez, deja que se vaya a costumbrando a la sensación. La primera vez puede resultar una sensación extraña y quizás con esta primera intrusión tenga más que suficiente.

Podéis seguir o dejarlo ahí y continuar otro día. No hay prisa.

Si decidís seguir, introdúcelo unas 2 falanges y empieza a buscar la próstata.

¿Dónde está la próstata?

Si para el que va a dar también es su primera vez, que sepas que la próstata se localiza a unos 5 cm de la entrada del ano, hacia la vejiga y tiene un tacto más durito que el resto del recto que es más blando y suave.

En cuanto des con el punto correcto tu compañero te lo hará saber, las sensaciones de placer empezaran a llegar.

No presiones mucho la zona ni muevas los dedos muy deprisa. El ano tiene muchas terminaciones nerviosas y puede ser gran fuente de placer, pero también de dolor.

Ves moviendo tu dedo poco a poco haciendo un gesto de “ven” y aumentando la presión poco a poco hasta que encontréis la presión adecuada.

Cuando lleguéis a ese punto de presión idónea se constante con los movimientos y la presión.

Lo que me cuentan…

Para cada individuo, el orgasmo es distinto. Durante estos años he oído muchas cosas en referencia a hombres que lo han probado o que ya lo tenían muy implementado a su rutina sexual.

  • Es como una ola que atraviesa mi cuerpo una y otra vez
  • Prefiero ser el sumiso, solo con el pene a veces me sabe a poco.
  • La primera vez fue raro de cojones, pero ahora me flipa cuando mi novia me mete el dedillo.
  • A los 50 empecé con problemas de erección y me lo recomendó el médico para evitar la hiperplasia. Disfruto y mientras mi mujer puede comprobar si mi próstata esta igual o ha cambiado algo.

Al final el masaje prostático solo es una practica sexual más que nos ayuda a conocer el cuerpo de nuestro compañero o el nuestro propio.

Puede acabar dando pie a otras prácticas como el Pegging o no.

Si te da apuro probar con las manos y los dedos siempre puedes recurrir a jugueteria erótica. Un buen amiguito seria este de re-evolución sexual donde tendreis un 10% de descuento con el código REBECA10 en toda la web.

Lo que está claro es que, como cualquier otra practica sexual, el placer siempre es bienvenido, aunque venga de lugares que no te esperabas.

Rebeca Rosell

Coach Sexual y de Pareja