¿Qué nos lleva a boicotear nuestra felicidad?

El pasado

¿Por qué boicoteas tu felicidad? En todos los casos que me he encontrado, la respuesta siempre es la misma: el pasado. Las relaciones que mantienen nuestros padres y abuelos, nuestras primeras relaciones sentimentales y nuestra memoria emocional, hacen que nos boicoteemos.

Durante una larga temporada, por no decir varios años, me dediqué a boicotear mi vida, incluyendo mi vida amorosa y emocional. No era la única. Mis amigas y amigos también boicotearon sus vidas. No todos obviamente, pero más de los que en ese momento creía.

Dónde empezó todo

Algunas personas han vivido la infancia y adolescencia viendo cómo sus padres se mataban verbalmente ( a veces a escondidas).  Los niños se enteran de todo aunque no lo parezca y pueden acabar creyendo que lo normal es relacionarse así, y pueden acabar repitiendo patrones.

De esos niños salen, grosso modo, 3 grupos de personas adultas:

  • Las que imitan patrones y boicotean su vida sentimental sin saberlo.
  • Las que deciden ser fríos y cerrarle la puerta al amor, incluso cuando es puro y sincero.
  • Y por último, pero no menos importante, los que se esfuerzan para que eso no les pase a ellos. Estos últimos puede: que se esfuercen demasiado y asusten a sus parejas o que consigan la estabilidad emocional que sus padres no consiguieron.

Por qué boicoteas la felicidad

Las personas que no han tenido cariño y amor en su infancia pueden crecer pensando que no lo tuvieron porque no lo merecían y se convierten en adultos incapaces de asumir que merecen amor.

Cuando piensas que no mereces amor

¿Os imagináis una vida entera pensando que no mereces amor? Algunos no necesitan imaginarlo porque lo viven todo los días. Tienen amigos que los aprecian y quieren, parejas que los aman con todo su corazón y aun así viven convencidos que no merecen eso y se esfuerzan en alejar a las personas que los quieren.

Los niños que crecen en un ambiente agresivo (no de peleas, sino de agresividad) tienden a repetir patrones. Es curioso cómo los descendientes de esas parejas abusivas repiten el patrón de uno de sus progenitores. Unos se convierten en abusadores y otros abusados, repitiendo así un ciclo de amargura y tristeza que no quieren,  pero sin embargo buscan.

La falta de una buena educación emocional hace que nuestras primeras relaciones, normalmente en la adolescencia, marquen patrones que repetiremos con otras parejas. Si por ejemplo tu primera pareja era una persona controladora y celosa, la siguiente tiene muchas papeletas de serlo también. Si nuestra primera pareja nos chantajea con abandonarnos si no obedecemos sus peticiones, con nuestras siguientes parejas el miedo constante al abandono siempre estará ahí,  aunque nuestra nueva pareja no lo haga.

De un modo u otro nuestras experiencias emocionales nos convierten en adultos vulnerables en muchos sentidos y no de forma positiva (no olvides que ser vulnerable no siempre es malo). Mostrarse vulnerable y apoyarnos emocionalmente en nuestras parejas fortalece el vínculo, ayuda a que nuestra pareja nos conozca mejor y nos ayuda a mejorar como personas.

Por qué boicoteas la felicidad

La clave para dejar atrás el pasado

La educación emocional o el saber identificar de dónde vienen nuestras emociones podría liberarnos de relaciones tormentosas, angustiosas y llenas de tristeza. Identificar por qué elegimos a las personas que elegimos o por qué nos comportamos de cierta forma, puede ayudarnos no solo a conocernos mejor, sino a elegir mejor a nuestras futuras parejas y dejar de repetir patrones que nos dañan.

El pasado no es malo si aprendemos de él. Aprender a vivir con nuestras emociones de una forma sana, será positivo para futuras relaciones. Lo más importante es que mejorará la única relación que seguro es para toda la vida: la relación con nosotros mismo.

¿Por qué boicoteas tu felicidad? Nunca es tarde para querer ser feliz