Sexo anal y hombría

Descubre el sexo anal y empieza a disfrutar de orgasmos espectaculares. Vamos a romper tabúes y mitos.

Definición de sexo anal

Sexo anal: acción de penetrar el ano de una persona con un pene, los dedos, el brazo, un pie, dos penes, dildo, vibrador, plug anal o similar.

¡Empezamos!

Si eres un hombre heterosexual,  quien está recibiendo el sexo anal es ella…no tú.

Si eres un hombre homosexual, no te voy a contar nada nuevo o quizás sí.

Si eres mujer heterosexual, atenta: esto puede cambiar los roles de poder de tu relación sexual.

Pornografía y sexo anal

En la pornografía el sexo anal es algo sencillo y maravilloso pero la realidad es bastante distinta.

Tienes que saber que esas actrices y actores pasan de 8 a 12 horas sin comer, con dilatadores preparando la zona y con maquilladores dejando esa zona preciosa y rosadita para el gran momento.

Se ponen lubricante, sin que lo vea la cámara, y la penetración es directa, sin preparación previa y ella encantada.

Qué es el “pegging”

Pero cuando se trata de ellos recibiendo placer anal por parte de una mujer, se cataloga directamente como BDSM porque se entiende que al revés, solo se hace cuando ella es dominante y él un sumiso.

Pegging lo llaman. Hombres penetrados analmente por mujeres.

Próstata y orgasmos espectaculares

La estimulación de próstata, una zona sensible que puede proporcionar orgasmos espectaculares,  se considera solo apta para hombres sumisos que se traduce (no sé muy bien por qué) en hombres poco hombres. ¡Como si estimular el clítoris convirtiera a las mujeres en menos mujeres! Parece estúpido ¿no? Pues así está montado el mito entorno al placer anal masculino. No al de todos, solo al de los heterosexuales.

Personalmente, animo a cualquier ser humano a explorar todas las posibilidades del placer. En realidad, nadie te está mirando y nadie va a comentar qué haces o dejas de hacer en la cama. Entonces, ¿qué impide a los hombres explorar esa zona si ya se sabe que es placentera? El miedo a la pérdida de la hombría.

¿Por qué no das el paso?

Por si aún no ha quedado claro, nada puede quitarte tu hombría por que es algo que solo tú puedes valorar como individuo. Disfrutar del placer anal tampoco te volverá gay o bisexual. Solo sentirte atraído hacia otros hombres te hace bisexual o gay.

Si eres un hombre heterosexual que considera el sexo anal como una amenaza hacia tu hombría, no te preocupes. Voy a intentar aclararte un poco ese falso mito

Y dicho y aclarado esto vamos a lo interesante.

¿Cómo empiezo a disfrutar de mi puerta de atrás teniendo tabúes y siendo analmente inexperto?

Lo primero es analizar qué es exactamente lo que te da miedo. Puede que sea el dolor, pero cualquier practica bien hecha no debe doler, a menos que ese sea tu rollo. Puede que sea la idea de que tu orientación sexual se basa en tus prácticas sexuales y en realidad solo depende de tus preferencias a la hora de elegir parejas sexuales.

Recuerda que, aunque pueda darte orgasmos mejores que los que tu pene te proporciona, no estás obligado. Si no te sientes cómodo o seguro no lo pruebes.

Explorando por primera vez

Si te da vergüenza pedirle a tu pareja que te ayude a explorar esa nueva zona, puedes empezar tú solo. Eso te ayudará a perder el miedo. Serás el que controla todos los tiempos y podrás saber qué te gusta para poder explicárselo luego a tu pareja.

  1. Lo ideal sería empezar recostado boca arriba o de lado para que puedas tener acceso a toda la zona: pene, testículos y ano.
  2. Mastúrbate lentamente, acaricia tus testículos y empieza a pasar un dedo por el ano y presionando poco a poco. Utilizar algún tipo de lubricante para que todo sea mas cómodo y fluido.
  3. Verás que se va soltando y aflojando. Cuando estés preparado, mientras te masturbas, empieza a introducir el dedo poco a poco. La sensación al principio es extraña. No te asustes que es normal; es la primera vez que algo va de fuera a dentro. Quizás paras y reniegas de lo que estás haciendo. Las primeras veces es normal que las nuevas sensaciones te asusten.
  4. Si después de una primera incursión no has perdido la curiosidad puedes volver a intentarlo.
  5. Cada vez el proceso previo te costará menos y llegarás a introducir todo el dedo o puede que incluso dos.
  6. Es hora de buscar la próstata.
  7. Se encuentra entre 3 y 5 centímetros de la entrada del ano y tiene el tamaño aproximado de una nuez. Presiónala un poco, haz movimientos circulares, experimenta con tu cuerpo para averiguar qué es lo que más te gusta. La textura de la próstata es dura pero flexible, lo que da infinidad de formas para poder jugar con ella.

Masajear la próstata puede, además de la capacidad de darte orgasmos más intensos, ayudarte en tu salud sexual:

  • Previene y ayuda a mejorar la prostatitis para la que apenas hay medicación.

  • Previene trastornos de la próstata.

  • Previene el cáncer de próstata.

  • Aumenta la duración e intensidad de los orgasmos.

  • Te permite disfrutar de tu sexualidad cuando tu pene ya no está por la labor.

  • Mejora tu vida sexual al poder disfrutar plenamente de todo tu cuerpo.

  • ¿He dicho ya que los orgasmos son mucho más intensos?

Quiero dar el siguiente paso

Si el masaje prostático ya lo tienes por la mano y tú y tu pareja estáis dispuestos a pasar al siguiente nivel os doy la bienvenida al Pegging.

El Pegging consiste en mujeres penetrando analmente a hombres ayudadas de dildos o vibradores con forma fálica. Puedes hacerlo con un arnés o sin él.

Una buena postura seria contigo tumbado boca arriba para que tanto ella como tu tengáis acceso al pene y los testículos mientras se lleva a cabo la penetración. También a cuatro patas es una buena postura.

Obvio que el contacto con el pene es secundario pues solo con la estimulación puedes tener un buen orgasmo, pero digamos que es un buen complemento para dicha práctica.

Recomendaciones

Sobre todo, quiero recordar que no es una práctica obligatoria y que solo si os apetece será algo placentero.

Además, no olvidéis que por ahí también se defeca y es necesaria una buena higiene antes y después de realizar dicha práctica.

Por cierto, tu mejor amigo siempre será un buen lubricante.

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Rebeca Rosell

Coach Sexual y de Pareja